Zero Waste Made in Spain: Conversando con Banbu

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Hoy, el equipo de The WUM, tenemos el placer de irnos, virtualmente, hasta Navarra, para charlar con Rodrigo Folgueira, cofundador de Banbu, una marca Zero Waste Made in Spain.

WUM: ¿Qué tal? Muchas gracias por acompañarnos, Rodrigo. 

Rodrigo Folgueira: Muchas gracias a vosotros.

W: Yo creo que lo primero, Rodrigo, sería preguntarte qué es Banbu, para la gente que no lo conozca. 

R: Banbu es una marca Zero Waste, es decir, de productos que evitan el uso de plástico desechable o un uso de plástico desmedido, y bueno, la idea es empezar por el baño, que es un sitio donde nunca pensamos que pudiera haber tantos plásticos. Hemos intentado llevar una gama bastante completa con la que sustituir todos los productos que tenemos en el baño por productos sin plástico. Y luego también hay otro tipo de productos más allá del baño que siguen el mismo fin de evitar el uso de plástico a lo largo del año. Además, tenemos una labor comunicativa de concienciar al mundo sobre el daño que está generando el uso del plástico desmedido, la contaminación, el mal uso de productos, la generación de desechos, etcétera. 

W: Y, ¿cómo empezó todo? ¿Qué pasa en vuestras cabezas para dedicarle vuestra vida a un proyecto como Banbu?

R: Nosotros hemos ido haciendo una serie de procesos. Primero, el minimalismo. Quitarnos cosas que no necesitamos o que no nos ayudaban en nuestra vida. A raíz también de nuestra conexión con la naturaleza, de Verónica y yo, que somos los fundadores de Banbu. Y bueno, empezamos a pensar de otra manera. Dejamos de comer animales, nos hicimos vegetarianos, luego veganos y empezamos a ver por qué usamos tanto plástico. Vimos que no había apenas marcas nacionales que trabajaran sin plástico o que era demasiado difícil encontrarlas. Al final, lo que había era productos importados de Europa y por precios muy elevados. Nuestra idea era hacer que nuestra manera de vivir fuese también nuestro negocio. Ahí surgió la idea, se cruzaron también situaciones complicadas y Verónica empezó el proyecto y nos hemos ido sumando más participantes. 

W: Normalmente, no suele estar ligado el background profesional previo con el emprendimiento sostenible. ¿De dónde venís vosotros?

R: Pues la verdad que nada relacionado con el proyecto. Verónica estudió derecho económico, es abogada. Yo soy ingeniero. No somos el perfil sostenible o creativo pero sí llevábamos varios años colaborando con asociaciones de animales y acogiendo gatos bebé. Desde darles el biberón hasta encontrarles unos padres adoptivos. Aunque nuestra vida profesional no estaba relacionada con la sostenibilidad, nuestra vida personal sí que lo estaba. Entonces bueno, no tenemos nada que ver profesionalmente con lo que hacemos en Banbu pero sí que habíamos recibido esa llamada de la naturaleza.

W: Qué curioso, ¿qué aptitudes ves necesarias para liderar un proyecto como el vuestro?

R: Quizás haber estudiado administración de empresas o estudios de la rama empresarial, quizás la fotografía, el arte o la música te hacen tener una capacidad creativa más desarrollada. Cuando hablamos de crear una marca, hablamos de todo el desarrollo, no solo el producto, yo siempre lo veo desde la parte más de ingeniería, del desarrollo de producto, de la eficiencia, productividad y puros parámetros, pero para diseñar un packaging, un logotipo, darle forma a un producto cosmético, los olores, etcétera, creo que es necesario desarrollar cierto nivel de creatividad. Entonces yo creo que al final es tener esa vena creativa empresarial sea por el motivo que sea y también, por supuesto, las circunstancias de la vida. 

Rodrigo y Verónica, fundadores de Banbu.

W: Bueno, sí que es interesante que muchas de las empresas que confluimos, somos empresas que tenemos cierta, aunque no me gusta llamarlo así, vocación social. Somos empresas que funcionamos como un negocio normal que necesita crecer para poder de ello hacer una vida y me surge la pregunta, ¿cuál crees que es el papel de las empresas en la sociedad?

R: Una empresa está hecha para dos motivos, ganar dinero y perdurar en el tiempo. El papel también debe tener esa cara social de incluir a las personas, fomentar la responsabilidad, fomentar que las personas se sientan partícipes de un proyecto. etcétera. Lo que pasa es que no sé si será por el mundo globalizado y consumista en el que vivimos, nos quedamos solo con la primera parte, la de la monetización. El dinero es esencial para vivir pero hay otros aspectos también muy importantes. Se debe generar una economía sana y sustentable, se nos olvida que el valor principal de las empresas son sus personas, ni los productos, ni los robots, ni nada, las personas. 

W: ¿Crees que los buenos negocios son compatibles con los negocios buenos? ¿Podemos vivir de la sostenibilidad o nos dedicamos a otra cosa?

R: Sin duda. Es obvio que es posible. Cada vez que vamos a una feria de negocios sostenibles vemos que hay miles de empresas haciéndolo posible. Negocios buenos haciendo buenos negocios y viceversa. Lo que pasa es que somos muy pequeñitas todas y nos cuesta agruparnos y emprender proyectos en común. No tenemos la mentalidad de las grandes corporaciones. Sí que hay empresas cada vez más grandes como Ecoalf que sí que establecen vínculos entre ellas mientras nosotros no lo hacemos tanto. Lo que sí tenemos son unos valores excepcionales y al final te acabas haciendo amigo de tu competencia, que se supone que debería ser siempre así. La competencia es buena, es sana, necesitamos competencia. No seríamos capaces de suministrar nosotros solos a todo el mundo la clase de productos que ofrecemos, por lo que es fundamental. 

W: Creo que muchas de las cosas que nos estás contando son un poco el síntoma de una filosofía que habéis desarrollado no solo a nivel personal, sino que a nivel corporativo o profesional. ¿Cuál dirías que es vuestra filosofía?

R: Siempre hemos partido desde el respeto, sí, esa sería la palabra. Nosotros creemos que sin respeto no se puede conseguir nada. Respeto a animales, naturaleza, personas. Si tu filosofía parte desde el respeto, todo va a ir bien. Cualquier tipo de problema, con un proveedor, con un trabajador o con un cliente. Siempre desde el respeto irá bien o mejor. Por ejemplo con la cosmética. Que se hacen experimentos con animales y se hacen auténticas barbaridades. Se olvidan del respeto, son animales, ¿por qué les hemos perdido el respeto? No están a nuestro servicio, son parte de la naturaleza, son parte del ecosistema. No son simples cosas. Siempre hemos pensado que el valor principal de nuestra empresa es el respeto en toda la cadena de valor, desde producción hasta venta a cliente. Creo que es lo que nos diferencia de otras empresas y lo que más valoran nuestros clientes. 

W: Yo creo que toda filosofía tiene la necesidad de apoyarse en aspiraciones, en proyectos o en personas, que de alguna manera nos han ayudado a pensar en la dirección que creemos correcta. ¿Qué os ha inspirado a vosotros a lo largo de este camino?

R: Bueno, nosotros nos comparamos con otras empresas, en lo que a estrategia se refiere, sus hojas de rutas, ver qué han hecho bien y mejorar lo que podamos. Muchas veces queremos seguir estrategias de éxito que han tenido otras y aplicarlas. Esa es un poco la base yo creo de hacer las cosas bien. Compartir ideas y fijarse en las empresas que lo están haciendo bien. 

W: Si lo llevamos al terreno Banbu, ¿qué habéis hecho bien?

R: Yo creo que varias cosas, la primera es que hemos apostado por la calidad. Tenemos productos que funcionan super bien y están certificados. Hemos invertido mucho en el producto. Fabricación, ingredientes, empaquetado, todo. Hemos querido trabajar directamente con nuestros fabricantes, no con distribuidores. Que es un modelo respetable, pero diferente. Nos fijamos mucho con quién trabajamos. También hemos hecho bien en fijarnos mucho en la sostenibilidad del producto, llevar la sostenibilidad al máximo y que todos los agentes que participan en la producción de los productos lleven también la sostenibilidad al máximo. Les hemos visitado, hemos conocido los márgenes que dedican a proyectos sostenibles y así. Esos serían los tres pilares en los que hemos acertado: calidad, contacto directo con colaboradores y sostenibilidad.  

W: Si le damos la vuelta a la moneda, ¿qué nos encontramos en el lado negativo? Creo que aprendemos también de lo malo y no lo debemos desdeñar. 

R: El miedo. El miedo te frena. Quizás viene de la inexperiencia a la hora de tomar decisiones que asustan. Siempre quieres hacerlo perfecto y luego te das cuenta de que podrías haber hecho muchas cosas antes o de diferente manera a medida que vas aprendiendo. 

W: ¿Cuáles han sido los problemas o los retos a los que os habéis enfrentado por ese camino?

R: Pues, mira, como problemas, al ser una empresa tan pequeña, cuesta mucho que te tomen en serio, a todos los niveles, logística, proveedores de todo tipo, incluso el banco. Cuando eres tan pequeño y tan nuevo te enfrentas a un Goliath constante, pero va cambiando. El tamaño importa, el tiempo te hace fuerte. Luego también te das cuenta de que estamos solos, el gobierno no da nada, no hay medidas no hay incentivos, no hay nada. Acabas invirtiendo solo tu dinero. Luego la competencia desleal, el mal uso de la palabra natural, la moda del “Green Washing”, falsas inversiones en sostenibilidad, que a poco que investigas, ves que luchamos también contra esa falsa sostenibilidad.  

W: Frente a todos esos problemas que se os van planteando, entiendo que vosotros como responsables del proyecto habéis tenido que tomar decisiones, algunas de ellas fáciles, algunas de ellas difíciles y me gustaría conocer esas decisiones difíciles, el modo de abordar esa clase de decisiones complejas y el proceso para tomarlas en Banbu. 

R: La decisión más complicada ha sido dejar una vida segura o estable para los dos, renunciar a unos ingresos que nos sustentaban para vivir cómodamente y dedicarnos en un segundo plano a Banbu. Vimos que teníamos que crecer, y para crecer hay que apostar. Al menos ha sido la decisión más compleja para mí. Y entonces decidimos lanzarnos a la piscina. Una cosa va llevando a la otra y cuando llega el momento debes tomar una decisión que no tiene vuelta atrás. Luego, las decisiones las tomamos bastante rápido, somos una empresa pequeña y el proceso es muy ágil. No les damos cien mil vueltas. Unas veces sale peor y otras mejor, pero estamos bastante satisfechos con por dónde nos ha llevado y de cara a la competencia creo que es algo que nos aporta bastante valor. 

W: Hay empresas que tienen más suerte y otras que menos a la hora de tomar decisiones. Suele haber una relación directamente proporcional a si se está solo o acompañado, y me surge esta pregunta: ¿emprender solo o con socios? En tu caso es doblemente relevante porque no estáis juntos solo en el ámbito laboral o profesional, sino también en el familiar. ¿Emprender solo o acompañado?

R: Para mí siempre será emprender acompañado, con tu mejor amigo, tu primo, un amigo o tu pareja. Al final siempre todo en equipo sale mejor, los puntos de vista diferentes son siempre positivos. Sí que te tienes que fijar con quien te vas a aliar y conocer que esa otra persona es capaz de presionar pero también de ceder. Es mucho más enriquecedor. A nivel personal, siempre es Banbu, estamos diez horas juntos trabajando en la oficina y cuando salimos y nos vamos a tomar una cerveza, seguimos siendo Banbu, nuestra vida entera es Banbu. Nuestros amigos ya lo saben y cuando vienen a nuestro local, pues seguimos hablando de Banbu y todo lo extrapolamos a Banbu. Cuando tu vida es tu proyecto en las decisiones que tomas siempre alguien tiene que ceder, siempre que hay que tomar una decisión es porque hay un problema y ante un problema siempre va a haber dos puntos de vista. Cuando se argumenta, se discute y la conversación y el mecanismo de toma de decisiones se hacen bien se llega a una decisión fundada. 

W: ¿A dónde os gustaría que llegara Banbu?

R: Bueno, pues nosotros estamos para crecer, el tamaño es importante y más en el ámbito empresarial. Nuestra misión es transmitir una información, un mensaje. Cuanto más grandes seamos, mejor transmitiremos ese mensaje. Cualquier persona que quiera comenzar a consumir de forma responsable y nos vea como una referencia, adoptará nuestro mensaje mucho mejor. 

Kit de afeitado de madera de Banbu.

W: Para que una marca como Banbu crezca, se necesita que el mercado en el que está, crezca también, y eso lo hacemos poco a poco concienciando a las personas y empujando al cambio en la forma de consumir. ¿Qué crees tú que es necesario para seguir llevando a los consumidores hacia la sostenibilidad?

R: Yo creo que los gobiernos y los políticos, en definitiva los que tienen mayor capacidad de producir cambios reales, se impliquen. Pero una implicación real, un presupuesto, mecanismos, métricas y regulación en este sentido. De abajo hacia arriba es muy complicado. Si desde arriba se tomasen decisiones importantes y no gestos electoralistas la gente se tomaría más en serio todo esto. El coronavirus creo que va ayudar pero de forma eventual y rápido nos olvidamos. Ahora nos enfrentamos al virus todos a una pero no nos estamos planteando bien las posibles causas de que exista. El maltrato a la naturaleza, la falta de respeto a la misma, al final nuestro mecanismo principal de defensa es la naturaleza y nos la estamos cargando. Si repensáramos ciertas cosas nos daríamos cuenta en profundidad del por qué de las cosas. 

W: Es una respuesta muy buena desde luego pero quizás mirando hacia fuera, ahora, mirando hacia dentro en la industria de la sostenibilidad, que es un término novedoso pero bueno, ¿qué crees que deberíamos hacer como industria para fomentar los cambios en el consumo?

R: Yo me pregunto, ¿por qué no hay organizaciones en nuestra industria como las hay en otras? Como la organizaciones nacionales o supranacionales textiles, o de la automoción o por sectores industriales. No tenemos una. Nos lo tomamos como pequeñas empresas y ya está, no como un nicho sectorial en el que haya una agrupación que nos haga más fuertes. Llegamos a una feria y nos llevamos todos muy bien, nos damos “me gusta” en Instagram y ya. Quizás deberían ser las grandes las que deberían tomar la iniciativa porque pueden básicamente. Quizás alguien debería comenzar a juntar a toda la industria y ver qué podemos hacer. 

W: No puedo estár más de acuerdo. Rodrigo, ¿si pudierais cambiar algo de Banbu que sería? 

R: Quizás haber empezado antes. Llevas tiempo viviendo de esta manera pero no terminas de verlo o te ves incapaz. Ahora hemos invertido todos nuestros recursos, tiempo, dinero y nuestra vida en esto. Y al principio tienes muchas dudas y piensas en pequeño, por miedo. He aprendido que no hay que irse a la cama sin haber hecho nada que te de miedo. Gracias a esta actitud conseguimos, a veces, vencer las dificultades. 

W: Nosotros, que somos relativamente jóvenes, es la primera vez que decidimos conjuntamente dedicar todo nuestro tiempo y patrimonio, nos gusta aprender de empresas y marcas como vosotros, que tienen algo más de recorrido. Si tuviéramos que pedirte un consejo, Rodrigo, ¿qué nos dirías?

R:  Si ya lo habéis decidido, ya está. Id sin miedo, tirad hacia delante. La clave está en la constancia y en el esfuerzo. Es una cuestión de empeño, ni en conocimiento, ni en ser un crack, ni nada de eso. Como el mismo fútbol, hay jugadores que nacen y otros que se hacen. Quizás sean los menos visibles, pero sí lo más abundantes. Los que se desviven en cada entrenamiento y son constantes y determinados. Estrellas del fútbol hay muy pocas, se cuentan con los dedos de la mano; pero trabajadores del fútbol hay muchos. No queráis ser Messi, pero sí un buen trabajador de vuestro fútbol. 

W: Gracias por el consejo, desde luego. Por otro lado, esto siempre se lo preguntamos a las marcas para acercarnos un poquito a vosotros a nivel personal. ¿Cuál es tu rincón favorito del mundo? 

R: Hay una playita en Cantabria, un rinconcito al que vamos con Lara, nuestra perra, al que se puede ir todo el año, no tiene restricción de animales ni nada. No te voy a decir el nombre porque no quiero que aparezca aquí escrito (risas), es muy poco conocida y está muy escondida. Cada vez va más gente y no nos gustaría que pierda la magia. Llevamos yendo toda la vida. 

W: Un libro que deberíamos leer. 

R: Vivir con Abundancia, de Sergio Fernández. 

W: ¿A qué creadores, artistas o diseñadores deberíamos prestar atención?

R: Bask Brand, es una marca de ropa de unos chicos del País Vasco, pero trabajan también desde fuera de España en Bangladesh, donde tienen un taller. Trabajan muchísimo la comunicación y es una comunicación muy fuerte y muy buena sobre la sostenibilidad en la moda. 

Luego también, Heura. Es una empresa que nace hace pocos años. Hacen carne vegetal, y es alguien en quien fijarse porque están haciendo las cosas muy bien. 

También Flutter, un estudio de fotografía. Y la canción estrella de Banbu: Blinding lights de «The Weekend».

W: Nos los apuntamos, muchísimas gracias por este rato, Rodrigo.

R: A vosotros. ¡Mucha suerte con el lanzamiento!

W: A ti, lector, gracias por leer hasta aquí. Si quieres participar en esta iniciativa, puedes hacerlo contactando con nosotros aquí. También puedes hacerlo a través de nuestros perfiles sociales de InstagramTwitterLinkedIn o Facebook.

Nos leemos pronto.

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