Rediseñar el mundo

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He tenido muchas dudas sobre cómo titular este post, incluso sobre si debía escribirlo, pero creo que merece la pena intentarlo. Lo que sí sé, es que este pequeño alegato tiene dos destinatarios claves: creadores, diseñadores y productores de productos éticos y sostenibles por un lado; y ciudadanos consumidores, por el otro. Vamos, toda la población.

Porque la verdad, es que creo que todos podemos hacer un poco por arreglar los problemas en los que ha devenido esta pandemia mundial en la que nos encontramos. ¿De qué problemas hablo?

1. El tejido empresarial local se viene abajo

Tres meses sin abrir (o con la actividad casi parada), más el descenso del consumo, está provocando situaciones muy difíciles para tantas pequeñas y medianas empresas, y trabajadores, que se estaban dejando la piel por construir un futuro mejor para todos.

2. Se avecina una crisis económica

Una crisis que, en el sistema actual solo puede combatirse con el consumo. Eso sí, fomentar el consumo de una forma responsable, hace poco escuché una frase que me ha tenido pensando un par de días y ahora quiero compartir contigo: “No somos verdaderamente materialistas, si lo fuéramos le daríamos el valor que auténticamente tiene lo material, en lugar de consumir bajo el axioma “usar y tirar”.

3. La naturaleza ha demostrado que está mejor sin nosotros

Pero creo que podemos encontrar un punto de equilibrio entre nuestro estilo de vida -ajustado tal vez- y nuestra propia preservación como especie.

Y sí, creo que entre todos tenemos probabilidades de solucionarlos. O al menos de hacerles frente. Ahora podéis tildarme de optimista antropológico, de cuñado o, incluso, de parroquiano de bar de viejos. Pero en el terreno de la lógica formal se distingue entre la posibilidad -como todo aquello que puede acontecer- y la probabilidad -lo que realmente tiene visas de que suceda como un hecho factible-. Así que, en el terreno de la probabilidad, un cúmulo de individuos es más probable que le pueda hacer frente a un problema complejo de estas características, que uno solo. Y, al menos este punto, me da la razón.

En el terreno de la filosofía, últimamente se han distinguido dos grandes corrientes teóricas sobre cómo será la sociedad a raíz del -ya extenuante- Covid-19. Las teorías de Slavoj Zizek contra las de Byung-Chul-Han. Esta foto, extraída de Filosofers, lo ilustra mejor que yo:

Sea cual sea el paradigma que impere cuando todo esto pase, a pesar de la distancia accionable entre las dos corrientes de pensamiento, creo que este nuevo estilo de vida se puede adoptar igualmente. Sea por pura supervivencia individual o por un nuevo tipo de colectivismo. Confluimos en el querer estar mejor.

Venga al lío, que qué podemos hacer. Voy. Evidentemente no puedo pedir que de la noche a la mañana todos empecemos seamos zero waste, hagamos deporte y comamos sano. Pero si ya, al principio de este texto, distinguía dos audiencias es porque creo que también hay dos roles diferenciados, dos fuerzas que tienen que converger.

Ciudadanos consumidores: simplemente te pido que antes de comprar cualquier producto, te plantees estas dos cuestiones:

  1. Esto que voy a comprar, ¿ayuda a, o impide, construir el mundo en el que quiero vivir?
  2. ¿A quién le estoy dando mi dinero y qué va a hacer con él?

Ciudadanos productores: creo que también nos toca unirnos, lanzar mensajes globales que ayuden a que un consumo responsable, sostenible y ético sea cada vez más mayoritario. Apoyarnos entre todas las marcas que compartimos unos mismos valores y predicar con el ejemplo.

Y es que esta es la verdadera misión de este nuevo blog, Conscious Lifestyle. Otra vez en las dos vertientes:

  1. Creadores: un espacio colectivo en el que todas las marcas y personas que soñamos y construimos un entorno responsable, podamos contar nuestras historias, reflexiones, dudas, quejas o momentos difíciles, lo que sea. La misión es inspirar, mostrar el valor que tenemos como ciudadanos consumidores y llevar estas cuestiones al mayor número de lectores posible.
  2. Consumidores: un espacio en el que encontrar y conocer historias de marcas, productos y servicios que han sido construidos por personas de nuestro propio entorno. Un lugar en el que pensar sobre el estilo de vida que llevamos. Ayudar a que, entre todos, podamos vivir un poquito mejor.

Por eso, pertenezcas al grupo que pertenezcas, te invito a hacer tuya esta iniciativa. A escribir, a leer a compartir, a comentar. En resumen, a reflexionar juntos hacia el terreno de lo práctico. A rediseñar el mundo en el que queremos vivir.

Citando a José María Valverde, “Nulla aesthetica sine ethica”. No hay estética sin ética

Si quieres formar parte escribiendo, no dudes en contactar con nosotros.

Gracias por llegar hasta aquí. Nos leemos pronto.

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