Un baño natural y sostenible: conversando con The Organic Republic

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Hoy, para continuar conociendo marcas y personas inspiradoras en la industria de la sostenibilidad, se ha asomado Claudia Mustera, fundadora de Organic Republic, una marca de cosmética natural y sostenible muy especial. Gracias, Claudia, por este ratito de buena conversación.

C: Encantada de estar aquí con vosotros.

W: La primera pregunta es un poco obvia, Claudia, ¿nos puedes contar, en resumen, qué es Organic Republic?

C: Organic Republic nació como necesidad personal. Hace dos años y medio, o tres, prácticamente no había champús en el mercado que fueran naturales, hechos con ingredientes locales y que funcionaran bien. Lo poco que había venía de fuera, y lo que era de aquí, no daba una sensación agradable. Ducharse era un engorro, el pelo no te quedaba bien… Al final, sí, la gente quiere utilizar cosas naturales, pero no quiere prescindir de tener el pelo bien, de que le quede bonito y también de la sensación, que es algo muy importante. El hecho de que nos estemos lavando el pelo cada dos o tres días… si tiene que ser un pelmazo, pues no le apetece a nadie. Entonces, como en ese momento prácticamente no había opciones, me puse a investigar. Empecé a investigar ingredientes… Y de ahí, la verdad es que no sé ni cómo, encontré a un par de fabricantes artesanos, de Barcelona, y empecé a trabajar con ellos. Empezamos con los líquidos y todo el tema de los plásticos nos ha derivado a los sólidos, porque actualmente aún no hay una solución para envases biodegradables que puedan contener cosmética, porque como su propio nombre indica, se degradarían. En un futuro la habrá seguro, pero, hoy por hoy, aún no hay una solución técnica, por eso hemos derivado hacia los sólidos.

W: Más allá de esa inquietud que te lleva a construir toda esta historia, ¿cómo empezó todo? ¿Cómo alguien como tú, en su casa, decide liarse la manta a la cabeza y dedicarle su vida a este proyecto?

C: La verdad es que no me levanté un día y dije: “¡Voy a emprender!”. Yo nunca he sido de mentalidad empresarial ni he querido, de toda la vida, tener mi negocio. La verdad es que no, pero me fui metiendo y, realmente, no me fiaba de lo que había en el mercado. No me fiaba porque había una época en la que mentían en los claims muchas marcas y en los envases. Como consumidora, sin tener los estudios de cómo analizar una etiqueta, pues no te fiabas de lo que te decía un claim. Yo estudié ADE, así que todo lo que sé ahora lo he ido aprendiendo sobre la marcha. Esto es lo divertido de emprender, que tienes que estar todo el día leyendo y aprendiendo cosas nuevas. A partir de ahí empecé a diseñar el producto, porque las pocas opciones que había, parecía que si no te ibas a un mercadillo y comprabas un champú de allí, sin etiqueta y sin diseño, no pudiera ser natural. Yo lo que intente fue juntar un producto natural bueno, con una calidad, con ingredientes mediterráneos, con un diseño, con toda la legislación en regla y, además, que todo sea transparente. Era un poco esta fusión de artesanía con diseño lo que me llevó a empezar.

W: El diseño es algo que nos une a las dos empresas, ¿qué es para vosotros el diseño? ¿Cómo lo concebís?

C: Para mí es básico. Yo hice ADE y luego un máster en Marketing y comunicación, por eso, para mí, todo lo estético, es básico. Si un producto no te entra por los ojos, cuando estés en un lineal, no te van a escoger. Ya puedes ser todo lo bueno y natural que quieras que si no es atractivo, no te van a comprar. Además es parte de la experiencia el recibir algo bonito y atractivo además de bueno. Es muy diferente a recibir algo que no esté cuidado estéticamente y que no siga siempre el mismo branding y no tenga coherencia de marca. Al final todo va unido.

W: La tuya es una historia de alguien que no tiene mucha idea del mercado al que se va a meter y le toca aprenderlo todo sobre la marcha, ¿qué le dirías a tu ‘yo’ de cuando empezó todo?

C: Que todo tiene solución. Al final emprender es ir saltando piedras. Muchas veces te paras y te desesperas porque no sabes lo suficiente o no te sale lo que te tenía que salir, o tienes problemas con algún proveedor, y al final: problema, solución. No te agobies, párate, respira y continúa. Todo se puede solucionar y, si tienes ganas de continuar, tienes que seguir el camino y no pararte.

W: Entrando en el mundo de los problemas del emprendedor, ¿cuáles han sido tus  principales problemas por el camino?

C: Para mí, el principal, es la falta de apoyo de las instituciones. Ya se está viendo, con la que está cayendo, todo el mundo sigue pagando autónomos y espabilándose. Igual una mediana empresa, pues mira, pero los que somos tan pequeños estamos aguantando como podemos. No se apoya a la creación de nuevos trabajos, ni a la innovación, ni a las pequeñas marcas. Para mí este es el principal problema.

W: ¿Y cómo abordas esos problemas?¿Cómo te enfrentas a ellos?

C: Pues lo que te decía antes, tirando, no parando. Yo tengo el objetivo allí y continúo. Si algo no me sale, pues lo intento por otro lado, y si no, por otro lado. Es ir continuando. No tiene más secreto que seguir.

W: Creo que hay muchas veces que, al final, nos pasa a todos los que venimos de otros campos, que al final la cagamos a nivel personal, o tomamos decisiones que nos llevan a apuros… ¿Qué crees que has hecho tú, como líder del proyecto, mal?

C: Creo que tendría que compaginar más trabajo ejecutivo, del día a día, con el de estrategia. Creo que es importante fijarse un calendario de cada día y decir: “Bueno hasta aquí trabajaré en los que es más mecánico y desde aquí buscaré nuevas líneas de negocio, haré benchmarks, veré hacia donde van las tendencias”. Igual yo me he sumergido demasiado en el día a día, también porque estaba sola y si no lo hacía yo, no lo hacía nadie. Pero a veces tienes que pararte y, realmente, dedicarle más tiempo a la estrategia, que es al final lo que cuenta. 

W: Ahí hay un tema que nos parece muy interesante… ¿Estar solo o estar acompañado? Nosotros tenemos la fortuna de tener un socio y, a veces, creo que estar solo es bueno por unas cosas, pero también hay momentos muy duros, que cuando los puedes compartir con alguien se hacen más fáciles. ¿Cómo es la toma de decisiones en Organic Republic?

C: Yo siempre digo que lo más difícil de emprender, para mí, ha sido la soledad. Estar tomando, constantemente, decisiones que, muchas no hablas con nadie, no sabes si estás cogiendo el camino correcto o el incorrecto, esto es lo que más cuesta. Y luego tener que ir a ferias sola y hacerlo todo sola. Para mí, esto es lo más difícil. Sí, lo que dices tú tienes razón, la soledad tiene unas cosas y tener socios tiene otras. En mi caso lo que he hecho, para compensar la soledad y tener inputs de otras personas, es crear un comité de dirección que escogí con varias personas de mi confianza, pero que tienen perfiles profesionales muy interesantes. Nos reunimos una vez al mes para hablar de estrategia. Me ayuda que me pongan objetivos. A veces cuando estás solo pierdes el ponerte objetivos, el intentar ir mejorando. Así que me parece muy interesante, al menos a mí, me funciona.

Claudia Mustera, fundadora de The Organic Republic

W: Qué bueno. También creemos que ayuda mucho a tomar decisiones y a plantear la estrategia, la filosofía que se desarrolla como empresa, ¿cuál es vuestra filosofía corporativa?

C: El punto más importante es la transparencia. Que nuestros envases, mucho de ellos, sean transparentes, no es casualidad. El color de los productos es el que es, según los aceites esenciales que contiene. Las etiquetas explican claramente qué es cada cosa. Cuando nos escriben y preguntan: “Oye, necesito un champú anticaspa”, les digo: “Mira, no tengo ningún champú específico anticaspa, tengo algunos que ayudan, pero no es específico anticaspa”. Es decir, transparencia ante todo. Yo no intento vender por vender, porque lo que me interesa es que la gente esté contenta y que, verdaderamente, les funcione el producto. A mí no me gustaría que me recomendaran algo que luego no me va a funcionar, y esto lo hace mucha gente. Entonces, realmente, la gente se queda alucinada cuando les digo: “Tengo este champú que te podría ayudar, pero no es específico anticaspa. Con lo cual, no te puedo asegurar que te vaya a ir bien”. La gente me da las gracias por la sinceridad,  pero creo que es básico para un negocio, al menos, en las empresas así. Personalmente yo también soy muy transparente y no creo en otra manera de hacer las cosas.

W: Hablando de esta forma de hacer las cosas, hay una duda que es natural… ¿Los negocios buenos son compatibles con los buenos negocios? ¿Se puede vivir de querer hacer las cosas bien?

C: Por supuesto. 100%. Al final, si tú eres una buena persona y tienes un negocio que te va bien, seguirás siendo una buena persona y seguirás ayudando en la medida que puedas, pero lo que no puedes hacer es ayudar a causas si no tienes nada con que ayudar. Así que por supuesto que sí, eso depende de la persona que gestiona el negocio, simplemente.

W: Viendo que la transparencia es vuestro buque insignia… ¿Cuál crees que es tu mejor producto?

C: El producto estrella es la mascarilla. Es un producto espectacular, desenreda casi como si tuviera silicona, sin tener, y nutre muchísimo. Es una pasada. Pero también están los sólidos, que son maravillosos. No resecan nada el pelo, duran muchísimo, hacen espuma, son agradables… Obviamente todos nuestros productos son libres de perfumes sintéticos, y eso crea un ambiente en la ducha y un aromaterapia que también te transmite sensaciones que con un perfume sintético, además de que no tiene propiedades, no puedes conseguir. En resumen, te diría que la mascarilla, sí, pero todos los productos valen la pena.

W. Viendo esas reseñas que te llegan, suponemos que habrá habido algún punto de inflexión en el que la marca pasa de ser algo de amigos y familiares a ser una marca establecida, con números sólidos, ¿qué momento fue ese? ¿Cuándo cambió todo?

C: Es un camino constante. No hay un momento en el que diga: “A partir de ahora he visto la luz”, sí que cuando pasé de vender solo online a vender a tiendas, ahí hubo un cambio, pero no sabría decirte un punto concreto. He ido creciendo muy exponencialmente. Al principio, yo estaba trabajando, porque no me atrevía a dar el paso, entonces yo estaba alternando las dos cosas, el trabajo con la empresa. Por eso ha sido un crecimiento muy pausado, no hemos tenido ningún boom. Ha sido todo muy pensado, muy meditado y muy trabajado. Punto de inflexión como tal, te diría la apertura a tiendas, pero estamos en constante crecimiento. 

W: Mirando hacia delante, ¿cómo ves el futuro? ¿A dónde os gustaría llegar?

C: A todo, si pudiera, tengo tantas ganas de sacar productos nuevos… que si pudiera, sacaría un montón de cosas. Me encantaría trabajar en una línea corporal más extensa, que eso va a llegar. También me gustaría explotar más los sólidos, porque de momento tenemos los tres champús y el gel de cuerpo. Estamos en pruebas para hacer varias cosas más, sobre todo de higiene personal, que es lo principal.

W: Ahora mismo, si nos vais a sorprender con algo, ¿con qué sería?

C: Estamos trabajando sobre todo en productos de higiene corporal: desodorantes, pastas de dientes… Ya te digo, el objetivo, aparte de sacar estas nuevas referencias sería ampliar gama hacia corporal.

W: Antes hablábamos de tu formación, ¿qué crees que es necesario para emprender o liderar un proyecto como Organic Republic?

C: Creo que simplemente tener unos ideales y unas ideas muy claras. A partir de aquí, tener ganas de emprender, que hay que tenerlas. A partir de aquí da igual de donde vengan, la formación que tengan y lo que hagan. Simplemente es esto, tirar millas y tener ganas de tener éxitos y saber continuar y llegar hasta el final tras los fracasos. No creo que haya un perfil determinado para esto. Estoy viendo, con toda la gente con la que estoy teniendo relación y trabajando, que es todo gente joven, todos están entre los veintitantos y los cuarenta. Son gente inconformista que está intentando cambiar las cosas, no le gustaba lo que había y quería hacerlo de una manera mejor, o más ética, y que han decidió montárselo por su cuenta. La mayoría de clientes y proveedores son, sobre todo, mujeres y de mi edad. 

W: En todas las historias heroicas, como es la de emprender, hay momentos de éxitos y fracasos,  ¿cuál dirías tú que ha sido vuestro mejor momento? ¿Y vuestro peor?

C: Peor momento, un problema que tuve con un proveedor. Eso es horrible, porque te pasas mucho tiempo buscando proveedores, cuesta muchísimo, sobre todo, para todas las opciones sostenibles. Prácticamente no hay oferta y la que hay es carísima y además te piden unidades mínimas muy altas, que normalmente un emprendedor no puede asumir. Los proveedores, al final, son una de las partes más importante de la empresa, por eso te diría este como el peor momento. Y mejor momento, a nivel emocional, cuando nos sacaron por primera vez en una revista, fuimos corriendo al kiosco a comprarla y felicidad máxima. Pero también durante el camino, todos los pequeños feedbacks que nos han ido dando las clientas, cada uno de ellos ha sido un buen momento. Ya cuando digo feedback digo cada venta que entra, es una persona que está confiando en ti, cuando eres prácticamente nuevo en el mercado y cuando no sabe si ese producto le va a ir bien o no. Durante todo el camino hay buenos momentos. 

W: Y si pudieras cambiar algo de ese recorrido, ¿qué sería?

C: Quizás haber empezado un poco antes. El proyecto me rondaba por la cabeza ya desde hacía muchos años, y en ese momento prácticamente no había ni una marca en el mercado que hiciera esto. Y cuando finalmente me decidí a lanzarlo, que me costó un montón, ya había varias marcas. Entonces si pudiera cambiar algo, daría marcha atrás y me lanzaría de cabeza. Dejaría el trabajo antes y me metería en esto de lleno.

W: Estando unidos por trabajar en la industria de la sostenibilidad, ¿qué crees que le falla a la industria?

C: La comunicación y, lo que te decía antes, transparencia. La gente, en general, se fía poco. Muchas veces me escriben, y me escriben, y a la quinta vez que me han escrito, entonces me compran. La gente no se fía. Esto es un problema, porque nos han bombardeado tanto con cosas que luego hemos descubierto que no eran buenas, que la gente quiere asegurarse mucho antes de dar el paso. Como crítica diría esto, comunicar mejor y estar muy dispuesto a solucionar cualquier duda, a cualquier hora, para que la gente de verdad confíe en nosotros.

W: ¿Y cómo crees que, entre todos, podemos ayudar a que el consumo vaya dando ese paso hacia un consumo más ético y sostenible?

C: Yo creo que, en general la tendencia es buena. La gente, poco a poco, se va concienciando más y están más metidos en la sostenibilidad. Pero es un tema difícil, porque tienes que cambiar la mentalidad de la gente. Una persona que lleva toda la vida comprando un champú lleno de petróleo a dos euros el litro, ¿cómo le haces cambiar a la idea de comprarse uno de trece euros y de 250 ml? El cambio no es fácil. Tenemos que seguir explicando, explicando y explicando; y cuando la gente realmente dé el paso y vea los beneficios de la cosmética natural frente a la convencional, verán que se tienen que lavar menos el pelo, con lo cual consumen menos producto, que lo tienen más sano, más brillante, que se les cae menos. A mí cuando me dicen: “Es que necesito algo para que me hidrate el pelo”, digo: “Es que ya de por sí un champú natural te hará todo esto”. Parece que tiene que ser algo específico, que luego ya no sabes ni lo que lleva, y no. La simplicidad, para mí, también es muy importante en todo este proceso, de concienciación y de sostenibilidad. Necesitamos mensajes sencillos, claros y concisos.

W: Por seguir hilándolo con el concepto de industria de seguir uniéndonos, ¿con qué proyectos, marcas o creadores os gustaría llegar a colaborar alguna vez?

C: Yo ya he colaborado con un montón de marcas. Me encanta y creo que es súper beneficioso para todos. He colaborado con una marca de bolsos artesanales, con Ferrándiz, que es una chica que hace tejidos y prendas de ropa a mano; con The atypical, que hace bolsos sostenibles con conciencia social. Con un montón de marcas. ¿Con las que me gustaría? He hablado con Closca, que van a sacar una mascarilla protectora, de la que donarán cinco por cada una que se compre. Todos son start-ups de gente joven. Me parece muy chulo colaborar con gente así. 

W: Por ir cerrando, te voy a hacer tres preguntas directas muy rápidas. La primera sería: ¿Cuál es tu rincón o lugar favorito del mundo?

C: Para mí, el mar. Todos nuestros productos están inspirados en el mediterráneo y no es casualidad. De rincón tiene poco, porque es inmenso, pero mi lugar es el mar.

W: Un libro que debería leer todo el mundo.

C: Ahora me estoy leyendo El poder del Karma. Lo encontré por ahí, el otro día, y no sabes la ilusión que me hizo. Me parece apasionante rescatar algo de otra persona que ya lo ha leído o ya no lo quiere.

W: ¿Qué se escucha en las oficinas de Organic Republic?

C: ¡Tenemos una lista de Spotify! James Bay… Música muy tranquilita… Podéis escuchar la lista de “The Republic Bath” y me contáis qué os parece.

W: Claudia, mil gracias, por este ratito y por asomarte a contarnos tu visión. Un placer y un abrazo fuerte.

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Nos leemos pronto.

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