Mochilas con historia: Conversando con Flip&Flip

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Hoy tenemos la suerte de conversar con Ignacio Berges, fundador de Flip&Flip, la marca de mochilas recicladas made in Aragón. Gracias, Ignacio por asomarte a Conscious Lifestyle y charlar con nosotros.

W: La primera pregunta es un poco obvia. Y es que nos cuentes, en resumen, qué es Flip&Flip, para la gente que no lo conozca:

I: Pues el nombre, realmente, ya es una declaración de intenciones. Porque “flip”, significa “darle la vuelta”. Lo que nosotros pretendíamos era crear una marca que le diera la vuelta a las cosas, aprovechando las herramientas del diseño, porque nosotros, los fundadores, somos diseñadores. Bueno, yo soy diseñador industrial, y cuando estaba estudiando, escuché una frase que decía que el 70% del impacto de un producto en el planeta tiene que ver con la fase de diseño. Entonces me dí cuenta de la responsabilidad que había en el diseño, y Flip&Flip nace de ahí. De querer hacer que el diseño ayude a crear un mundo mejor a través de productos que partan de materiales reciclados, que ofrezcan calidad y una cadena de valores ética para ofrecer un producto, que, además, dure mucho tiempo.

W: Hablando un poco de esa importancia que tiene el diseño en la marca, ¿qué es el diseño para vosotros? ¿Cómo lo concebís?

I: Para nosotros el diseño, realmente, es una manera de solucionar problemas. Entonces, está claro que uno de los problemas es que cada vez el consumismo nos lleva a un modelo que no es sostenible. Y el diseño es una herramienta que puede ayudarte a aportar soluciones. Porque al final consumimos productos y esos productos tienen muchas fases en las que el diseño puede entrar y, cómo se abordan esas fases, va a determinar el impacto que ese producto va a tener en el planeta. Tanto en la fabricación como en el material del que ya parte, como en el ciclo de vida del producto o después, cuando un producto muere, qué va a pasar con él. Entonces, al final parece un poco petulante decirlo, pero si quieres desde el diseño, puedes hacer muchas cosas.

W: Vamos a dar un paso atrás, si te parece, para conoceros más. ¿Cómo empezó todo? ¿Cuál fue la idea germen? ¿Cómo os acabasteis liando la manta a la cabeza para dedicarle vuestra vida a un proyecto así?

I: Realmente nació de mi proyecto de fin de máster, en el que realicé un estudio sobre cómo reciclar materiales que se desechaban en la industria. Es decir, yo ya me di cuenta ahí de que los humanos, en general como sociedad, generamos muchos residuos que a veces se pueden aprovechar. Me fijaba en el caso de tiendas en el que se vendían productos de segunda mano, pero me daba cuenta de que muchas veces esos productos que se vendían estaban muy estropeados y ya no eran verdaderamente útiles. Pero si pensabas en utilizarlos para un nuevo producto, sí que estaban en óptimo estado y se podían aprovechar. Entonces, el proyecto fue para investigar materiales, nada más. Luego me junté con el otro fundador, José Miguel, que es diseñador gráfico y ahí es cuando empezamos a decir “vale, vamos a ver qué oportunidades tenemos en el entorno”. Nos dimos cuenta, porque estamos en Zaragoza y aquí el sector logístico está muy desarrollado, que había muchas empresas que utilizaban la lona de camión. Nuestra primera opción era reutilizar esas lonas ya usadas, pero descubrimos que los fabricantes de estas lonas de camión desechaban una gran cantidad de retales de la producción. Lo que podemos entender nosotros como retal (que es una pieza, un recorte pequeño) en estas producciones que son tan grandes son recortes muy grandes. A ellos ya no les sirven y los tiraban a la basura pero, realmente, es un material nuevo, de dimensiones muy grandes, que está en perfecto estado y se puede aprovechar. Ahí empezamos a pensar, a partir de las propiedades del material, cuál era el producto idóneo. Nos dimos cuenta de tres propiedades fundamentales; una es que es un material súper resistente, porque está preparado para los golpes en los camiones. Por otro lado, es impermeable, que esto es algo muy importante también, y por último tiene un aspecto estético atractivo que nos hacía verle posibilidades. De ahí decimos que el producto ideal era la mochila, porque era un producto al que este material le iba a aportar mucha durabilidad, impermeabilidad, que es algo muy importante cuando llevas un portátil o productos valiosos, y además podía tener una parte estética muy interesante porque había muchos colores, texturas, etcétera.

Después ya fue cuando nos dimos cuenta de dónde nos habíamos metido, a la hora de llegar a la parte de confección. Era la parte que nosotros desconocíamos más y, además, íbamos a buscar talleres con un material que ellos no habían trabajado nunca. Se convirtió en un proceso de un año y medio recorriéndonos España entera buscando talleres, presentándonos en muchos sitios en los que nos trataban de locos y no nos hacían ni caso. Hasta que uno nos abrió la puerta. Fue tan loco como nosotros de aventurarse en ese nuevo material que era desconocido para ellos y además, mucho más complejo de trabajar. Y ahí fue cuando ya empezamos a hacer las mochilas, lanzamos la marca, y hasta el día de hoy.

W: Parece que desde luego habéis aprendido mucho en todos estos años, ¿qué te dirías a ti de hace todos estos años, de cuando empezó todo? ¿Qué consejo te darías?

I: Una cosa muy importante es que, cuando diseñas un producto, tienes que conocer y hablar con la persona que lo va a fabricar. Y eso es algo que sí que hemos aprendido y que me lo hubiera aconsejado. Porque nosotros, por ejemplo, con el primer diseño que hicimos, en el que habíamos invertido mucho tiempo, nos dimos cuenta de que era súper complejo de fabricar, y hay veces en que los costes son inasumibles porque el precio de venta que tendrías que poner en el producto nadie te lo va a pagar. Entonces si no has aprendido todavía cómo se va a coser, por lo menos, ya desde la fase de diseño, déjate asesorar por la persona que lo va a confeccionar. Nosotros ahora es verdad que, con el tiempo, hemos aprendido muchísimo de confección y ahora cuando diseñamos un producto ya lo hacemos pensando en cómo se va a fabricar. O sea, nosotros no tenemos la mano ni la experiencia para trabajarlo así -la tienen los artesanos con los que trabajamos, que llevan 30 años en el oficio- pero nosotros ya sí que sabemos cómo se van a hacer esos patrones, qué forma puede ser más sencilla para un mismo diseño…

W: ¡Qué bueno! Creo que todo esto tiene que ver con vuestra filosofía como compañía. ¿Cuál dirías que es vuestra filosofía? ¿Cómo llegasteis a ella?

I: Yo creo que es una filosofía muy de familia. Para nosotros Pepe y Reme, que son los jefes del taller con los que trabajamos, son una pata más en nuestra familia, hemos tenido la suerte de que son dos personas que, aparte de que tienen mucha experiencia y trabajan bien, les gusta esa cercanía y hacerse amigos de los clientes con los que trabajan. Al final hemos creado una amistad. Desde el primer día nos acogieron ahí como si estuviéramos en nuestra casa y luego eso hace que trabajes a gusto y que cuando te enfrentes a un reto muy grande lo hagas con ilusión y junto a personas que te acompañan con las mismas ganas. Hay una confianza mutua y eso para mí es súper importante, y creo que todo se ve reflejado en el resultado final de cierta manera.

Tenemos una filosofía así con todo. De la misma manera que si colaboramos con algún influencer es lo mismo, nosotros lo primero que le decimos es “tú tienes que querer llevar esta mochila de antemano. Queremos formar contigo una relación “personal”. Porque si no, no tiene sentido. Y nosotros siempre hemos apostado mucho al largo plazo. Aún a veces privando resultados que podríamos haber tenido más a corto plazo, pero pensando en que estamos construyendo una marca sólida para el futuro.

W: Parte del proceso de valorar una decisión, es averiguar si tiene sentido para la marca y pensar para qué. ¿Cuál es ese propósito? ¿Cuál es ese sentido de la marca? ¿Para qué Flip&Flip? ¿Por qué?

F:  Para aprovechar el diseño. Para crear productos que puedan aportar nuestro granito de arena para tener un mundo mejor. Si ese producto que vamos a hacer no tiene buena calidad para que las personas lo disfruten y les dure mucho tiempo, no lo vamos a hacer. Si ese producto que vamos a hacer está usando un material que es tóxico y que no es reciclado y estamos consumiendo muchos recursos del planeta, no lo vamos a hacer. Nuestra misión es esa. De hecho hacemos una mochila que a lo mejor al cliente le puede durar 10 años. Yo, por ejemplo, la mía la tengo desde que empezamos. Bueno, desde mucho antes de empezar, porque era un prototipo anterior. La tengo hace 3 años y medio. La llevo con la bicicleta, con el ordenador… todos los días. Está súper envejecida, pero me encanta y no la cambio. Entonces esa es la misión, diseñar productos que contribuyan a tener un mundo un poco mejor.

W: Yo siempre planteo esta duda porque verdaderamente la tengo. ¿Crees que los negocios buenos son compatibles con los buenos negocios? O sea, ¿se puede vivir de sostenibilidad? ¿Hay futuro? ¿O nos dedicamos a otra cosa?

I: Sí. Pero es que hay que entender la sostenibilidad, porque es un concepto muy amplio. A veces apostar por la calidad es lo de lo más sostenible. Porque, aunque pueda parecer contradictorio con lo anterior, hay marcas que respeto que están haciendo un producto de mucha calidad, aunque no sea con materiales reciclados, pero se están centrando en el cliente, se están centrando en que ese producto le dure mucho tiempo y tienen una filosofía en cierto modo sostenible. En cuanto a si se puede hacer dinero, hay un claro ejemplo que es Patagonia. Es un negocio que factura más de 200 millones, que llevan muchísimos años y que su filosofía ha sido sostenible desde el año 80 y pico. Lo que parece que nosotros nos estamos inventando ahora, resulta que nos damos cuenta de que hay muchas empresas que lo llevan haciendo muchos años. Y que, además, les ha dado dinero. En el largo plazo , todo esto, les ha ido posicionando como una marca con unos valores que la gente hoy en día quiere comprar y no van a valorar descuentos ni nada por el estilo. Lo que valoran es lo que hay detrás. Yo creo que ahí tenemos un claro ejemplo de una empresa con unas cifras grandes que siendo fiel a sí mismos ha llegado ahí. Se puede.

W:  Y hablando un poco de esas marcas, que también es una de las que nos inspiran nosotros, ¿qué es lo que más os inspira o ha inspirado?

I: A mí, personalmente siempre me inspiran mucho las personas que hay detrás. El emprendedor o emprendedora que ha creado algo. Yo soy así, porque pienso que al final todo lo que ha pasado en la historia lo ha hecho una persona u otra. A mí me gusta mucho ver quién es esa persona que hizo cambiar eso en la historia, y cómo era, y qué hay detrás de él. Así que en el caso de Patagonia me inspira mucho Yvon Chouinard, su fundador. No sé si lo has leído, y si no te lo recomiendo, su libro: “Que mi gente vaya a hacer surf”.

W: Lo tenemos aquí también como manual de cabecera.

I: Me pareció buenísimo. Tienes ahí un manual de una persona que ha creado una filosofía de vida y de negocio apostando por la calidad, la libertad y, además, ha contagiado de todo eso a la gente que trabaja ahí. Al final eso da resultado por todos lados.

W: Voy cambiar un poco de tercio, aunque está bastante hilado. Patagonia fue una marca que rompió con muchas barreras, y que se arriesgó mucho. ¿Cuáles son los principales retos a los que os enfrentais vosotros ahora?

I: Pues que tienes que explicar mucho la historia para vender el producto. Es un modelo que se escala mucho más lento, o por lo menos, nosotros en nuestra experiencia es lo que estamos viendo. Nos hemos dado cuenta de que nos ha costado pero, finalmente, hemos determinado por qué la gente compra un producto Flip&Flip y no compra otro. Y es por la historia que hay detrás. Pero claro, la historia que hay detrás, hay que contarla. Cuando alguien va a comprar un producto porque es una marca conocida, como Patagonia, no te cuentan la historia que hay detrás, tú ves el logo en una camiseta y ya lo asocias a unos valores y lo compras. Pero cuando ves una marca nueva tienes que hacer muchísimo hincapié en poner en valor la historia detrás de cada producto. Y eso, claro, es un trabajo que es mucho más duro porque tienes que ponerle mucho empeño.

Nosotros hemos tenido la suerte de que creo que con los diseños hemos acertado ya que son llamativos, y eso es algo que nos abre las puertas a que la gente ya de primeras le llame la atención la mochila y diga “bueno, me gusta. Voy a interesarme o no”. Pero es verdad que, aún con todo, hasta que conviertes esa impresión en una venta… Pero luego, sin embargo, si que los fidelizamos rápido. La dificultad, para nosotros, es vender un producto a un cliente nuevo.

Yo noto que, en muchas ocasiones, hay una cierta brecha en el tema de la concienciación entre lo que la gente dice y lo que hace. A lo mejor no todo el mundo está en situación de gastarse cierto dinero por un planeta mejor. Pero es que al final también volvemos un poco al “cortoplacismo” o “largoplacismo” porque puede parecer caro gastarte un dinero en una mochila de 150 € pero, sin embargo, si en vez de dos años, te digo que te va a durar diez, es barato. Realmente si tú priorizas en la vida lo que quieres, puedes ahorrar para comprarte un producto sostenible -el nuestro o el que sea- que obviamente va a ser más caro pero porque, j****, sostenible es lo que hemos hablado, que es una cadena de valor en la que todo el mundo cobra lo que tiene que cobrar, en la que todo se hace de una forma ética y eso, obviamente, tiene un precio. Estamos muy mal acostumbrados al modelo de producción en China y nos parece que esos son los precios lógicos, pero no lo son.

W: También en esa visión retrospectiva, ¿cuáles han sido los principales problemas que os habéis encontrado? ¿Cómo los habéis abordado? ¿Cómo os habéis enfrentado a esos miles de problemas que, seguro, porque hay en todos los proyectos, os habéis encontrado?

F:  Nuestro mayor dolor de cabeza ha sido el tema de la fabricación. A nosotros nos costó mucho, como te he dicho antes, encontrar fabricante, pero luego con el primer fabricante que empezamos a trabajar las cosas iban muy mal, nos servía mucho más tarde de los plazos que nos marcábamos. De la noche a la mañana tuvimos que tomar la decisión de cambiar de fabricante, cuando ya estábamos arrancando. Estuvimos (eso fue el segundo año) cuatro meses sin poder fabricar porque teníamos que buscar un fabricante nuevo, y eso no se hace de la noche a la mañana. Luego, afortunadamente, como te dije, encontramos este taller, que ya llevamos con ellos todo ese tiempo. Con Pepe y Reme y el cambio ha sido abismal. Para nosotros siempre ha sido lo más difícil, porque cada vez que planteamos un producto nuevo estamos trabajando con unos materiales y bajo unos parámetros tan diferentes para el sector de la confección, que cada cosa que hacemos cuesta mucho más. Y también nos repercute mucho en el precio. Ahí hemos tenido otra decisión importante, el tema de subir los precios. Lo hicimos hace un año y pico. Y, claro, fue una decisión complicada. Cuando empezamos, como novatos, pensábamos que con el canal online nos iba a valer, y que desde nuestra casa nos íbamos a hinchar a vender mochilas. Luego, asistiendo a markets, nos dimos cuenta de que nuestras mochila funcionaban mucho mejor en el canal físico. Tuvimos que pivotar hacia las tiendas multimarca. Cuando llegamos ahí, nos encontramos con que no teníamos margen, que no podíamos…

Así que, otra decisión importante. Tuvimos que subir los precios y asumir que había sido una equivocación de no haber estudiado bien cómo funcionaba la industria antes, pero es que, ese el día a día de nuestra historia. Así es como se aprende.

W: Al final os habéis metido en una industria nueva a hacer un producto nuevo. Eso seguro que nunca es un camino llano. Nunca es un camino fácil. Pero, es una pregunta jodidilla, pero , ¿qué crees que has hecho tú o qué habéis hecho vosotros mal como líderes? Nosotros siempre también buscamos muchas veces el culpable y luego miramos para atrás y decimos si hubiéramos hecho esto un poquito mejor, si le hubiéramos dedicado un poco más, si hubiéramos no hubiera tenido al final otro la culpa. ¿Dónde crees que la habéis cagado vosotros?

I: Pues seguramente en correr más de la cuenta en determinados momentos. Creo que, en ciertos momentos, hemos pecado de querer correr antes de andar y no formarte, o informarte, bien antes de ver cómo funcionan las cosas. En ese momento no te das cuenta, pero luego descubres que son cosas muy importantes y repercuten en muchos aspectos y en mucha gente, como el público, tus clientes, tu proveedor, etcétera. Ahora, por ejemplo, nosotros cuando vamos a un sitio, o tomamos una decisión, la experiencia te da un poco ese decir “Antes de tomarla necesito tener muy atado toda esta información y hasta que no la tenga no la tomo”. Y aún con todo luego te podrás equivocar. Pero antes te equivocabas porque habías sido un poco kamikaze y ahora cada vez estás más informado.

W: Bueno pues vamos a darle un poco la vuelta a la moneda y así te pregunto por vuestro mejor momento. Los malos también está bien reconocerlos, buscarlos, y aprender de ellos, pero, a veces, hay que disfrutar también de los buenos momentos. ¿Qué ha sido lo mejor de este viaje?

I: El mejor momento es cada vez que alguien compra una mochila y nos escribe para decirnos lo contento que está, porque se la vio a un/a amigo/a y la compró y resulta que no se le moja el ordenador o que es muy resistente… Es que es eso, si tuviera que decir un hito así, te diría que este año nos llamaron de la cumbre por el clima y estuvimos haciendo un desfile de la marca, etcétera… y eso son cosas que mediáticamente te hacen pensar “H*****, algo estaré haciendo bien para que entre todas las marcas que hay en España me elijan a mí”. Pero al final te das cuenta de que lo que te da el sustento de la marca son los clientes. Del mismo modo, cuando recibimos una queja, porque nos hemos podido equivocar a veces en fallos de calidad, de producción, en lo que sea y hemos tenido que rectificar, pues a mí me duele en el alma. Lo que más infeliz puede hacerme es que a alguien le falle una mochila y se la rompa. Que, por supuesto, nosotros la reparamos y cubrimos la garantía, pero eso, a mí, me duele. De la misma manera que lo que más feliz nos hace es que nos digan que va bien.

W: Dentro de esos productos que son geniales, ¿cuál crees que es el mejor producto que habéis hecho?

I:  La mochila Handy. Y fíjate que la mochila Start, que es la grande, es la que a todo el mundo más le gusta. Pero la mochila Handy es más de un 60% del total de las ventas, porque es la que más hemos pensado en todo. En que el diseño sea atractivo pero, a la vez, el precio esté más ajustado y sea el adecuado, pero que a la vez sea útil para el día a día. Esa mochila fue el segundo producto que diseñamos y básicamente la diseñaron los clientes, porque fue el resultado de haber recibido muchísima información de lo que la gente nos pedía en los markets. Entonces, te das cuenta de que nosotros no tenemos la varita de diseñar lo que la gente va a querer, sino que la gente es la que nos va a decir lo que quiere y, esa mochila, ha dado resultados por eso. Totalmente. Aunque a mí me gusta mucho la Start porque en cuanto a diseño es la que más le sorprende a la gente y es el primer producto, reconozco que el que mejor hecho está es la Handy.

W: ¡Qué bueno! Ya hemos hablado un poco de esa retrospectiva, y si miramos hacia el futuro me gustaría preguntarte, ¿cómo lo veis vosotros? ¿A dónde os gustaría llegar? ¿Dónde dirías que está la próxima parada de Flip&Flip?

I: Quitando la incertidumbre de la situación que tenemos ahora… seguiríamos con los planes que nosotros llevamos este año. Empezar a investigar nuevos materiales, que ya lo estamos haciendo, y ya estamos desarrollando prototipos nuevos (que ahora se ha parado un poco la cosa, pero seguimos con eso). Porque nosotros cuando nacimos como marca teníamos la filosofía de reutilizar materiales hechos por la industria en general. No nos queríamos atar a nada. Ahora creemos que podemos aportar más a la industria pensando qué otros materiales reciclar, cómo ayudar a otras industrias y qué otros productos diseñar con ellos. Entonces el camino corto-medio plazo va por ahí, a investigar nuevos materiales, diversificar productos y en un futuro nos gustaría que mucha gente nos vea como el propósito que tenemos. Que la gente asocie Flip & Flip a una marca, que quizás no va a ser una marca de masas, pero que la gente que la tiene, la tiene porque valora la calidad del producto y le aporta algo exclusivo, diferente.

W: Hablando de esos materiales nuevos en los que estáis investigando, no sé si nos puedes dar un pequeño avance de en qué estáis trabajando ahora. ¿Con qué nos vais a sorprender?

I: No lo podemos decir. Te voy a decir un poco de qué va. En vez de reutilizar materiales que ya tienen un límite en la industria, vamos a trabajar con el reciclaje, con la elaboración de tejidos a partir de reciclaje. Estamos haciendo algo muy guay con un material muy concreto que, yo creo, no se ha usado para el tipo de producto que lo vamos a usar, pero no podemos decir más. Tenemos que dejar las expectativas así.

W: A nivel de productos seguimos en la mochilas y carteras, ¿o vamos a encontrar algo nuevo?

I: De momento vamos a seguir por esa línea, mochilas y carteras.

W: Entonces estamos más tranquilos, pero nos quedamos, aún así, expectantes por lo que pueda venir.

I: Es que además si ya no queríamos dar pinceladas, ahora menos. Porque ahora con todo esto, no sabemos cuándo se va a lanzar. Entonces preferimos no decir nada para no pillarnos los dedos con fechas, ni con nada. De hecho, estaba previsto para lanzarse antes de verano, pero eso seguro que ya no va a ser, pero bueno. Ahí sigue el proyecto.

W:  Por tu formación como diseñador industrial y la de tu socio como diseñador gráfico, surgen varias preguntas. Por un lado, la primera, es: ¿qué hace falta para emprender? ¿Qué hace falta para liderar a un proyecto como el vuestro? No sé si hace falta estar formado en algo concreto, si se adquiere con el tiempo… ¿Qué atributos? ¿Qué cualidades? ¿Qué hace falta para liderar un proyecto así?

I: Yo esto siempre lo digo. Tú tienes que tener en la vida claro a dónde te metes y antes de meterte en algo, piensa. Yo creo que mucha gente comete el error de pensar solo en que va a ir bien, y claro la parte bonita de las cosas nos gusta a todo el mundo. Incluso al que no es emprendedor le puede gustar la vida de un cierto emprendedor que ya tiene éxito porque es lo que vemos en la prensa. No vemos en la prensa todo los días noticias de “esta empresa cierra y fracasa”, no, vemos noticias de “esta empresa ha facturado no sé cuanto”, vemos el éxito. Pero tú tienes que pensar si eso va mal, ponte en el peor de los casos, imagínate lo peor. ¿Tú seguirías haciendo eso? ¿O no? Porque si te respondes que no, entonces no lo hagas. Porque entonces quiere decir que no es tu filosofía de vida, que solo la haces por subirte a un carro que crees que te puede dar ciertas cosas. Aunque no llegues a lo peor, siempre va a haber momentos buenos y momentos malos. En mi caso, yo, lo tenía tan claro que a pesar de todas las dificultades que hemos tenido por el camino, y que estoy seguro de que seguiremos teniendo, pues sigo hacia delante, por eso, porque tengo muy claro que esta es mi filosofía de vida y esto es lo que quiero hacer. Y que pase lo que, va a dar igual, voy a tirar para adelante siempre y hasta que no lo consiga, no voy a parar. Eso para mí es lo único que hace falta. Porque lo de formarte… Cuando te metes a un mundo vas a aprender a base de golpes. Es así. Lo tienes que aprender tú mismo.

W: ¿Y en qué crees que fallamos como industria? O la industria de la sostenibilidad, del buen hacer, ¿en qué crees que falla?

I: ¡Uff! Haces preguntas difíciles eh.

W: Ya quedan pocas, prometido.

I: Está bien, estoy reflexionando bastante.

W: Hay algunas preguntas que me gusta hacer a todos. Por ejemplo esta: ¿en qué falla la industria de la sostenibilidad? Porque también creo que los agentes, actores o creadores de esta industria somos también los que tenemos la potencia de cambio, ¿no? Por eso creo que es bueno hacer también esa reflexión colectiva sobre qué nos falla, para que después cuando el de la marca “x” lea lo que ha dicho Ignacio, de Flip & Flip, pueda tener ese punto de vista y ayudar también a construirlo.

I: No sé… así pensándolo… A lo mejor somos demasiado optimistas o demasiado adelantados en ciertas decisiones. Porque a veces pensamos que nosotros vamos a hacer eso porque, obviamente, es lo mejor para el planeta o para el sistema, o es lo más sostenible pero a lo mejor la sociedad va un punto por detrás y todavía no te lo van a comprar. Entonces yo creo que a veces el pensar que la sociedad está mucho más concienciada de lo que pensamos y que está dispuesto a pagar por la sostenibilidad mucho más de lo que pensamos, nos hace en ocasiones desarrollar productos son más caros y que la gente no compra tanto. A lo mejor deberíamos desarrollar la sostenibilidad proporcionalmente a medida que la sociedad esté dispuesto a pagarla. Y a lo mejor, al principio, un producto no es tan sostenible -y te lo digo yo que el nuestro es 100% sostenible y no es barato- pero a lo mejor podría ser eso, ¿no? Que aunque una marca no esté haciéndolo al 100% sostenible, si es trasparente y te lo dice, y te dice “mira, yo en esta parte no soy sostenible pero en esta sí porque quiero aportar mi granito de arena y poco a poco ir creciendo. Pero resulta que así encuentro el equilibrio con el que el público está dispuesto a pagar el precio que le doy”. Y a veces es al revés, lo que no está preparado es la industria que hay detrás de la marca, los proveedores, los materiales, los fabricantes… Y te estás adelantando a algo que te sale muy caro, y resulta que dentro de dos tres años eso ya se ha abaratado porque ya está más preparada la industria para producirlo. Yo creo que eso, que a lo mejor los que más se adelantan a ciertas cosas más lo sufren.

W: Pues ya para terminar, te voy a hacer tres preguntas de respuesta directa. La primera sería, ¿cuál es tu rincón o lugar favorito del mundo? Ese sitio que dices, ¡j****, por favor, que no cambie nunca!

I: A mí me gusta mucho estar en la Costa Brava, en una cala, con un libro, mi pareja y ya está. ¡Eso que no cambie nunca! Y más ahora, en este confinamiento.

W: ¡Qué bueno! Un libro que crees que debería leer todo el mundo.

I: Let My People Go Surfing de Yvon Chouinard.

W: ¡Qué bueno! Es curioso porque publicamos una entrevista con Neutrale y recomendaron también el mismo. Con dos recomendaciones así, algo tiene bueno, de verdad. Y ya la última es, ¿qué proyectos, qué creadores, webs, ilustradores, discos o lo que sea, crees que deberíamos tener en el radar?

I: De música, en cuanto a concepto, a mí, un artista que me gusta mucho es Bunbury, porque es una persona que siempre ha roto barreras, ha pensado en hacer cosas diferentes a lo que marcaba la industria y se ha saltado ciertas normas. También me gusta mucho seguir la carrera de Ferrán Adriá. Es un gran innovador que ha traspasado la cocina y son cosas que puedes aplicar en tu vida y en otros negocios. En cuanto a arte, por ejemplo, me flipa Dalí. No solo por la pintura, que me parece en concepto muy bien trabajado, sino porque fue el primer artista que hizo publicidad y metió la publicidad en el arte. Contó una historia. Él mismo era el mejor vendedor del mundo, además de artista. Te das cuenta de que al final tienes que vender. Lo que diseñas puede estar muy bien, pero lo tienes que vender.

W: Vale, pues buenísimo. Con esto ya no te robamos más tiempo. Te agradecemos, de verdad, que hayas sacado este hueco para dedicárnoslo y fomentar, un poco, esta industria a la que dedicamos nuestra vida.

I: Gracias a vosotros. Un abrazo fuerte.

W: A ti, lector, gracias por haber leído hasta aquí. Si quieres participar, puedes ponerte en contacto con nosotros aquí. También puedes hacerlo a través de nuestra cuenta de Twitter, Facebook, LinkedIn o Instagram.

Nos leemos pronto.

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